viernes, 2 de abril de 2010

KI 木


Caminaba por el bosque ahora lúgubre
pues el anochecer descendía sobre el.

Una luz plateada teñía el tronco de el mas
lóbrego árbol contemplado jamas.

Se trataba de la luna omnipotente en el cielo
ahora invernal.

El viento rozaba mi cabello y erizaba mi piel
la cual sintió calidez emanar de las hojas del mismo.

Las cuales se precipitaron ante mi, de ellas surgió un ser
grácil.

Casto como el lirio blanco puro y virginal como el hielo que forma los glaciares inmortales e imperecederos.

Amor broto de mi corazón, sabia que apenas la conocía mas decidí abrazarla, notar el tacto de su piel en mi me hizo suspirar hasta que decidí recitarle para siempre pues amor ardía en mi interior.

Sabia que jamas la olvidaría pues, con sus ojos escruto mi alma la cual se unió
a la suya durante esta noche siempre inmortal en el tiempo.

L.I.H

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