miércoles, 12 de mayo de 2010

Yurby


Luna imponente y magnánima en
el cielo te allás.

Contemplada al anochecer por
la mas dulce dama de las flores fuiste.

Su cabello era negro cuan azabache, unos profundos
ojos verdes marcaban su semblante el cual parecía salido
de la mismísima madre tierra.

El aire rozaba su cabello formado por rosas negras
las cuales pertenecían al ángel negro que ama en las sombras.

Pues un poeta es alimentado por la pasión
que el amor ejerce en el al encontrar al ser anhelado
la musa entre musas grácil e imperecedera cuyo nombre es acunado por el
sol siempre cálido e imperecedero como el amor sentido en océanos de tiempo.

L.I.H

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